Trujillo continúa bajo la mirada del país debido al avance de la inseguridad ciudadana, un problema que, hasta el momento, no ha sido contenido por las autoridades. La madrugada de este lunes 19 de enero, un nuevo episodio de violencia sacudió a la ciudad tras la detonación de un artefacto explosivo contra el ómnibus que transportaba a la orquesta de cumbia Armonía 10, en el distrito de Víctor Larco.
El atentado se registró cuando la agrupación se presentaba en la discoteca Monasterio, ubicada en la urbanización El Golf, una de las zonas consideradas exclusivas de la provincia. La explosión generó pánico entre músicos, trabajadores y asistentes al local, aunque no se reportaron personas heridas. El vehículo sí resultó afectado.

Hasta el lugar llegaron agentes de la Policía Nacional del Perú (PNP) y personal de Serenazgo para acordonar la zona e iniciar las investigaciones que permitan esclarecer lo ocurrido y determinar si se trata de un nuevo ataque criminal vinculado a organizaciones delictivas que operan en la ciudad.
De acuerdo con información preliminar, el estallido ocurrió alrededor de las 2:30 de la madrugada. No es la primera vez que este local nocturno se ve envuelto en un incidente similar: la semana pasada, durante una presentación de la orquesta Zaperoko, se reportó otra detonación, que en ese momento fue atribuida a una falla técnica en un equipo de aire acondicionado.
Ola de atentados
El hecho se suma a una serie de episodios recientes que han incrementado la preocupación ciudadana. Apenas un día antes, una explosión en una panadería de la misma zona fue inicialmente atribuida a una fuga de gas; sin embargo, funcionarios de la Municipalidad Distrital de Víctor Larco señalaron posteriormente que habría sido provocada por un ataque con dron.

La situación se torna aún más sensible si se recuerda que Armonía 10 ya ha sido víctima de la violencia criminal. En marzo de 2025, su vocalista Paul Flores, conocido como ‘El Ruso’, fue asesinado tras una presentación en el distrito limeño de San Juan de Lurigancho.
Pese a que Trujillo se encuentra en estado de emergencia por el elevado índice delictivo, los atentados continúan y refuerzan la percepción de inseguridad entre la población, que exige respuestas más firmes y efectivas de las autoridades para frenar el accionar de las bandas criminales que mantienen en vilo a la ciudad.


