Oscar Paz Campuzano: "Contar la realidad desde los afectos es un acto de resistencia"
SOBRE EL RASTRO
«Las palabras son cualquier cosa menos palabras”, dijo Oscar Paz Campuzano ante los asistentes que se dieron cita el martes 3 de junio a la III Feria Internacional del Libro de La Libertad. El periodista y autor del libro Un maldito infierno y otras crónicas ofreció el taller “Contar la realidad desde los afectos”, una intensa clase sobre el periodismo narrativo que no se desentiende de la emoción.
Durante casi una hora, Paz Campuzano reflexionó sobre el desgaste del lenguaje periodístico, al que calificó de “automatizado” y “deshumanizado”. “Las noticias se producen como cualquier producto envasado en una fábrica”, señaló. En su visión, el periodismo actual ha perdido el compromiso con los sentidos y se ha convertido en una máquina de titulares impersonales, incapaz de conmover o acompañar.
Su propuesta es clara: apostar por una forma de narrar que no tema sentir ni provocar. “Contar la realidad desde los afectos es un acto de resistencia y también es quizá el camino más sensato para aproximarnos a un ejercicio periodístico menos deshumanizado, más sensible con la desgracia, más reaccionario con la barbarie y –esto puede ser polémico– un periodismo que miente menos”, expresó ante un público que tomó nota con atención.
Para Paz Campuzano, la objetividad absoluta es una falacia. “La razón y las emociones no se excluyen, por el contrario se complementan”, dijo y reinvidicó el valor ético del periodismo emocional. “Es tal vez lo más irresponsable que nos puede suceder”, añadió sobre la obsesión con la objetividad como único criterio de rigor.
El cronista subrayó la importancia de una reportería sensible. “El periodista que quiere registrar la realidad para contarla con sensibilidad está en la obligación de usar la grabadora para captar los susurros de una declaración, los gritos de un reclamo, el llanto de una queja, la risa de un festejo”. Para él, el cronista debe observar como si portara “un microscopio y un telescopio”, combinando agudeza sensorial con empatía.
En esa línea, recordó que contar emociones no es una excusa para el sentimentalismo fácil. “No se trata de centrarse en la sensibilidad bajo la vulgar pretensión de un sentimentalismo barato”, advirtió. Contar con afecto, explicó, es acompañar, es compartir, es “remover las costras de lo que han pervertido los políticos y los criminales”.
Además de citar a autores como Kapuściński, Caparrós o Thorndike, Paz Campuzano propuso una forma de escritura que se permita el caos y la experimentación. “Ese proceso de sentarse a poner en orden las ideas no siempre debe ser ordenado y pulcro. También requiere del caos, de la experimentación y de someterse como escritor a la voluntad de lo impredecible”, leyó desde el prólogo de su libro.
Al cierre de su intervención, dejó una reflexión que resume el espíritu del taller: “En la era de los robots y máquinas que piensan por nosotros, necesitamos conocer nuestros problemas, pero –más que conocerlos– necesitamos sentirlos. No sé si eso nos salvará de la barbarie. Con que nos libre de la insensibilidad ya es mucho”.